“El arte es una actitud”

Entrevista Exprés a Rafa Ruiz 

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Tras 25 años trabajando en El País, Rafa Ruiz se embarca en Mad is Mad, una “loca” idea situada en un antiguo almacén del madrileño barrio de Chueca. Combina la galería de arte con la tienda de objetos de autor y apoya a jóvenes artistas. Además desarrolla proyectos más personales como Ninoninoni y colabora en El Asombrario.

¿Cuáles son los retos a los que te enfrentas en el día a día en tu trabajo?
Convencer a la gente de a pie de que el arte no es algo ni elitista ni de coleccionistas, sino algo que deberíamos introducir en nuestra vida cotidiana como estímulo para tener actitudes que trasciendan la pura rutina, inercia y estandarización de la sociedad; un plus en nuestro entorno que nos salve de los procesos de homogeneización y ‘formateo’ a los que nos llevan, cada vez más, los intereses políticos y económicos de una globalización mal entendida.

¿Cómo crees que influye el arte al desarrollo de la sociedad?
Como ya he explicado, el arte es una actitud -por parte de quien lo crea y por parte de quien decide ponerlo en su casa y en su vida-, que nos ayuda a desarrollar espíritus críticos, sensibles, intelectuales; e individuales, más allá de la masa. O sea, el arte es el contrapunto necesario a los procesos de ‘industrialización’ y ‘serificación’ a los que cada vez con más radicalidad nos vemos sometidos.

¿Cómo repercute la situación económica en el mundo de la cultura?
Más de lo que debería. Porque el arte, como todo ‘alimento cultural’, no debe ser la guinda de un consumismo desaforado; algo a lo que renunciar en primer lugar en cuanto recortamos los gastos de nuestro bolsillo.

¿Qué futuro le espera al mundo del arte en los próximos años?
Como todo en nuestra sociedad, estamos sometidos a cambios vertiginosos que están trastocando todas las relaciones de los ciudadanos. Estamos pasando de una sociedad de estructuras a otra de redes -lo quieran ver o no, lo quieran frenar o no- los poderes políticos y económicos dominantes. Así que el arte no escapará a esos cambios. Confío en que con una educación adecuada se deje de ver el arte, de una vez por todas, como algo ligado a coleccionistas, y, como el medio ambiente, lo introduzcamos en nuestras conciencias como valor seguro para no perder la individualidad y no caer en colectivizaciones que solo benefician a unos pocos.

mad is mad

¿Qué relación consideras que existe entre la cultura y el espectáculo?
Partiendo de que la cultura y el arte son una actitud, como he dicho, pueden estar muy cerca o muy lejos. Lo pimero: la cultura no tiene por qué ser aburrida. Esa ha sido otra de las manipulaciones interesadas desde arriba para que los ciudadanos estén más atentos a otro tipo de actividades como el fútbol, que no desarrollan espíritus libres, individuales y críticos. Así que puede haber espectáculos culturales, claro que sí, capaces de movilizar y divertir, y puede haber espectáculos meramente comerciales y propagandísticos, que no aportan nada más allá de pasar un buen rato ausentes. Depende de los valores que promuevan.

¿Cuáles crees que son las dificultades a las que se enfrenta un creador hoy en día a la hora de desarrollar su carrera?
La cerrazón a abrir el arte al contacto más fluido, directo y natural con los ciudadanos. Eso, traducido, es la falta de espacios que, más allá de lo subvencionado y público para “jóvenes valores”, promuevan esa relación directa y sin varamientos ni encorsetamientos entre la gente de a pie y los artistas y su obra.

¿Cuál es tu opinión acerca del apoyo a la creación joven por parte de instituciones estatales, Ayuntamientos, etc?
El asunto en España, como en tantas otras esferas, no es la incubación pública de talentos emergentes, de primerizos. Sino la incapacidad de las instituciones de este Estado desde la transición para crear tejidos profesionales auténticos, tanto en moda como en arte como en literatura como en cine como en ciencia. Esa es nuestra gran desgracia: no se trata de incubar huevos para que salgan pollitos, sino de saber cuidarlos después, profesionalizar carreras…; en eso somos un absoluto desastre.

¿Y desde el sector privado?
Lo mismo. España, como país latino y mediterráneo, es un país de talentos aislados, de genios individuales, de donde sale un Picasso y un Buñuel y un Cajal y un Lorca y un Barceló… Pero ni desde lo público ni desde lo privado somos capaces de tejer estructuras que creen mallas profesionales, como pueden hacer los países nórdicos o Francia o Alemania… Así nos va…

¿Qué es lo que diferencia Madrid de otras ciudades?
Seguramente su carácter acogedor con los extraños -es un tópico, pero yo siempre he dicho que los tópicos se construyen a menudo sobre muchas verdades y experiencias- y su tipología caótica -‘gracias’ a la escasa visión de ciudad de los políticos que ha padecido durante décadas, que va desde el puro desarrollismo de Gallardón hasta el ’embotellameinto’ actual-, pero también amable -por su disposición en barrios que tienen mucho de pueblo a la vez que conforman una gran ciudad-, han permitido que la gente se defienda, invente, se comunique, no se ‘crea’ nada y cree todo… Es lo mejor que tiene.

¿Qué necesita Madrid para consolidarse como un referente cultural internacional?
Que se convenzan de verdad del carácter emprendedor de la gente que vive en la ciudad. Un equipo gestor desde el Ayuntamiento y la Comunidad que no esté preocupado solo de financiar su partido promoviendo obras desarrollistas en plan ‘franquista’, Un poco de profesionalidad, modernidad e imaginación, por favor.

 

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