“El arte permite configurar un contexto crítico donde es posible visibilizar cuestiones del día a día que afectan a todos”

Entrevista Express a Iván López Munuera.

Ivan-Lopez-Munuera.-Foto-de-Maria-Carmona

Es crítico y comisario independiente. Explora la inscripción del arte contemporáneo y de la arquitectura en el contexto crítico de las ciencias sociales y en los estudios de medios. Ha realizado labores de comisariado, documentación y gestión en instituciones como Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ACAX (Agency for Contemporary Art Exchange), Ludwig Museum, CA2M, Matadero Madrid, ARCO, MAPFRE Foundation, Comunidad de Madrid, Fundació Suñol, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo o el Instituto Complutense de Ciencias Musicales. Ha publicado en medios como ‘El País, ‘Arquitectura Viva’, ‘Arte y Parte’, ‘Goya’, ‘Lápiz’, ‘Pasajes de Arquitectura y Crítica’, ‘Pasajes Diseño’ o ‘Urgente’. Actualmente es profesor en IE University y ha sido tutor de ‘Arte Latinoamericano en el Siglo XX’ de la Universidad de Georgetown. Ha impartido conferencias en numerosos foros académicos, como la Universidad Complutense, MUSAC, la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, HEAD (Haute École d’Art et de Design Genève), la Universidad Europea de Madrid, la Universidad Carlos III, el Ministerio de Cultura, el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el CENDEAC o el Instituto Europeo di Design. Entre sus exposiciones como comisario destacan ‘Pop Politics: Activismos a 33 Revoluciones’ (CA2M, 2012-2013), ‘El Ranchito’ (Matadero, 2010-2012), ‘Circuitos MMX’ (Comunidad de Madrid, 2010) o ‘Los Esquizos de Madrid’ (MNCARS, 2009; Fundació Suñol, 2009; CAAC, 2010).

¿Cuáles son los retos a los que te enfrentas en el día a día en tu trabajo?

Los retos a los que me enfrento podrían dividirse en dos campos interconectados. Por un lado estarían los retos logísticos, de ‘personal economies’, compartidos con la mayor parte de la sociedad, que se sitúan en un campo en el que los trabajos que realizo estén bien remunerados y puedan aportarme independencia. En suma, que sean sostenibles. Por otro lado están los retos ‘conceptuales’. Soy comisario de arte y arquitectura, profesor universitario y crítico, con mi trabajo trato de plantear posibilidades y contextos que amplíen la evaluación crítica de la cotidianeidad (ya sea a un nivel simbólico, social, económico o político). Y uno de los retos es que estos proyectos puedan ser entendidos y evaluados de una manera amplia.

¿Cómo crees que influye el arte al desarrollo de la sociedad?

El arte permite configurar un contexto crítico donde es posible visibilizar cuestiones del día a día que afectan a todos. Permite aprehender situaciones que nos rodean, denunciar elementos de exclusión o reivindicar nuevas posibilidades, analizar cómo se configuran y qué plantean los discursos habituales y los marginados, reflexionar sobre nuestro status quo. En suma, el arte es un laboratorio crítico que genera conocimientos diversos y permite múltiples posicionamientos.

¿Cómo repercute la situación económica en el mundo de la cultura?

Este tema es muy amplio. Uno de los aspectos que más me preocupa es cómo la crisis (y las narrativas asociadas a ella) está eliminando el acceso a los contextos culturales de una parte importante de las prácticas artísticas, en especial de aquellas que no se insertan de manera inmediata en las modas, que plantean tesis más arriesgadas o formatos de expresión inusuales. Aparte, todo ello se está recubriendo con unas narrativas bastante peligrosas que dicen ver en esta crisis una especie de ‘limpieza’ o ‘higiene’, cuando lo que está haciendo es arrasar con aquellos nombres no asentados, desconocidos o que están empezando y aún no tienen la infraestructura necesaria como para poder desarrollar una carrera. Por último, ha servido también para desacreditar obras basadas en el sentido del humor, en lo simpático, en la ironía, en la exploración de lo banal, de lo doméstico o de lo experimental, con la coartada de atender a lo solemne como garante de un orden mejor. Es importante no confundir ‘serio’ con ‘fúnebre’.

¿Qué futuro le espera al mundo del arte en los próximos años?

Mi método de trabajo me imposibilita realizar una lectura ‘prescriptiva’ (cómo han de ser las cosas o cómo serán) del contexto artístico. Creo que es importante no descuidar el análisis del presente (y del pasado, por supuesto), para saber dónde operamos y de qué manera lo hacemos, qué planteamientos se exponen en la actualidad y cómo afectan a nuestra cotidianeidad. Pero, aunque suene contradictorio con lo anterior, uno de los aspectos que más me interesan en las prácticas artísticas es la propuesta de escenarios futuros (posibles, utópicos, distópicos) precisamente porque permiten la evaluación de el mundo en el que nos movemos (visualizan miedos y deseos, historias de exclusión y aceptación, hegemonías y contrahegemonías, narrativas y capitales simbólicos).

El Ranchito del Matadero

¿Qué relación consideras que existe entre la cultura y el espectáculo?

Es una pregunta delicada. La definición de ‘cultura’ y de ‘espectáculo’ es mutable y polisémica. Durante mucho tiempo se han visto iniciativas que provenían del propio arte, del cine, de la televisión o de la música como campos ‘espectacularizados’ pero, en la actualidad, ya nadie duda que forman parte del contexto cultural. Pueden ser evaluadas positivamente incluso desde una lectura tradicional del concepto de cultura. Creo que sería importante configurar una arena de discusión para redefinir estas nociones, no para catalogar y hacer una nueva taxonomía bajo el binomio ‘cultura-bueno’ / ‘espectáculo-malo’, sino para entender de qué manera están conectados estos conceptos y cómo repercuten en las diferentes ideologías, planteamientos e intereses de cada práctica artística.

¿Cuáles crees que son las dificultades a las que se enfrenta un creador hoy en día a la hora de desarrollar su carrera?

Me parece demasiado aventurado generalizar en este aspecto. Creo que la pregunta puede dividirse en varios apartados. Por un lado está la formación. Mi experiencia con varios creadores es que se echa de menos una doble formación, lo que acarrea dificultades en su práctica diaria: por un lado, una mayor profundización en los debates artísticos contemporáneos, sin descuidar nunca un aprendizaje ‘histórico’; por otro, una mayor conexión con las redes artísticas actuales, desde los diferentes mercados al acceso de becas, premios o continuación de líneas de investigación. Por otro, el poder vivir de su práctica artística en el día a día. También el ser valorados en un contexto socio-cultural amplio, eliminando la asociación ‘práctica cultural-lujo prescindible’. Pero también, por supuesto, se enfrentan a dificultades conceptuales, determinadas por la construcción de un contexto donde su obra pueda ser entendida, valorada y evaluada.

¿Cuál es tu opinión acerca del apoyo a la creación joven por parte de instituciones estatales, Ayuntamientos, etc.?

Creo que el apoyo por parte de instituciones públicas es fundamental y es algo que no sólo debe limitarse a la ‘creación joven’ (¿hasta cuándo se es joven?, ¿por qué?, ¿cómo afecta a la obra?) sino que debe ampliarse para configurar un contexto intergeneracional y amplio en sus bases conceptuales. Lo público está más escrutado (en principio, en su definición, las convocatorias son públicas y están dotadas de garantías, hay herramientas habilitadas para su transparencia o para ejercer el derecho a réplica a través de la impugnación, por ejemplo). Permiten que todo aquello considerado como un hecho cultural sea valorado, sea discutido y, por tanto, pertenezca a un contexto social compartido.

Los Esquizos de Madrid

¿Y desde el sector privado?

Creo que este tema es delicado. Es positivo que se apoyen proyectos y trayectorias desde cualquier sector, pero creo que hay que hacer un esfuerzo por conseguir una mayor transparencia en los sistemas de gestión, selección y apoyo de cada propuesta.

¿Qué es lo que diferencia Madrid de otras ciudades?

En la creación contemporánea no se dan limitaciones geográficas tan marcadas, tan acotadas. Si bien es cierto que siguen existiendo networks muy localizados y centros de poder muy influyentes, los referentes y sistemas de relación establecidos a través de diferentes medios (ya sea suscripción a revistas foráneas o asociaciones con actores de distintos países), así como la variada formación de los autores y la movilidad trasnacional, configuran un mapa establecido más por el acceso a estos medios que por la situación geográfica. La actividad artística contemporánea destruye y explicita la obsolescencia de los límites nacionales.

¿Qué necesita Madrid para consolidarse como un referente cultural internacional?

Creo haber respondido con la pregunta anterior. En cualquier caso, siempre es positivo incidir en becas de residencia, viaje y ampliación de estudios, programas que posibiliten alquileres ajustados para estudios de trabajo, proyectos que faciliten la comprensión del medio artístico (colaboraciones con instituciones, espacios independientes, galerías, otros agentes, becas, premios), valoración de las herramientas existentes (de los medios críticos como revistas, blogs o webs a espacios de exposición), mayor ayuda a las universidades y conexión con otros espacios… Sería una lista interminable, pero es importante decir que no se parte de cero, que hay iniciativas que ya se están desarrollando en todos estos campos desde hace tiempo, lo importante es visibilizarlas, continuarlas, y fomentarlas.

Si quieres más: fuzzynowbroadcastingtv.blogspot.com.es

Madrid, febrero de 2013

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