“La verdadera fuerza de Madrid reside en su variedad”

Entrevista a Pedro Medina (2ª parte).

¿Qué es lo que diferencia a Madrid de otras ciudades culturalmente?

Lo primero y fundamental: aquí mucha gente no es de Madrid. Cuando vienes de fuera es muy fácil entrar en un grupo de amigos, es una ciudad muy abierta, esta es su mayor virtud. A diferencia de otros sitios que se ven inundados en sus fiestas patronales, aquí las fiestas fuertes son de barrio: las de Chueca, Bollywood en Lavapiés… te vas encontrando con distintas identidades solo caminando diez minutos. Y en esa variedad es donde reside su verdadera fuerza. El Ayuntamiento y la Comunidad han intentado durante los últimos años construir una identidad a través de iconos arquitectónicos, como ocurre en otras muchas ciudades, y no lo han conseguido, porque la identidad de Madrid reside en otro sitio, en este carácter abierto.

Al mismo tiempo es una ciudad en la que el suelo es muy caro. Me he encontrado con colectivos muy interesantes que no tenían dónde desarrollar sus actividades. Esto se convierte en una dificultad, pero hay centros que han generado inercias positivas en diálogo con colectivos a los que tal vez otras instituciones no recibirían. Al moverte por Lavapiés, Chueca o Malasaña, continuamente hay pequeños centros, iniciativas, intervenciones. Está claro que hay un movimiento grande sin ningún tipo de apoyo institucional.

Al llegar a otras ciudades, tienes la sensación de que todo está decidido. Aquí, entre cambios políticos en el gobierno local, autonómico o nacional, y la gran profusión de fundaciones, siempre hay dinámicas que van variando, combatiendo el inmovilismo imperante en el ámbito nacional.

Si sumas estas cosas, te das cuenta de que existe un campo de acción maravilloso. 

¿Y que le falta a Madrid?

Mucha gente dice, aunque yo no estoy de acuerdo, que le falta un símbolo arquitectónico, que identifique la ciudad. A lo mejor no lo necesita, como comentaba antes.

Quizá le hace falta que ciertas instituciones se abran más a preguntarse por su realidad y su momento. En este país se hace mucha cultura a golpe de aniversario, necesitaríamos abrirnos más a la participación ciudadana, con más presencia de proyectos colaborativos, que la ciudadanía se sienta representada y activa. En realidad, esto falta en casi todos los sitios, no es tan exclusivo de Madrid. Desde luego, hay mucho por hacer, pero en su caos y en su cambio, más que un problema encuentro una posibilidad.

Este cambio continuo a mucha gente le genera una gran angustia, parece que ya no hay un lugar al que aferrarse, pero también hay mucha gente, entre la que me encuentro, que ahí ven un campo de acción.

Otro de los problemas que hay es que en muchos casos en Madrid, y en general, es que desde las instituciones se han financiado proyectos expositivos sin activar un verdadero proceso de investigación y experimentación.

También en este sentido, muchas veces no se separa lo que es la producción de la obra de los honorarios del artista, no se diferencia la labor del artista de la labor de producción. Además, se deben crear diferentes niveles de significación, estableciendo cuándo una pieza funciona y cuándo no, según lo que se esté analizando (su contenido social y su desarrollo formal, por ejemplo), y no la obra en su conjunto privilegiando únicamente uno de estos niveles.

Y muchas veces, cuando se critican estas cosas, hay que saber que no se está juzgando el Arte, sino las prácticas artísticas e institucionales, que deberían regirse por la Guía de Buenas Prácticas y por un saber especializado y orientado a la innovación.

Arte Oculto Madrid. Matadero Madrid

¿Piensas que en las Instituciones Privadas esta gestión es más eficaz?

No necesariamente. Esta gestión puede ser igual de errónea desde una institución privada. La gestión privada tiende a rentabilizar mucho sus gastos, pero si es lista, se da cuenta de que por menos dinero del que se gastan en una valla publicitaria o en un anuncio en el periódico, desarrollando una labor cultural pueden generar no solamente publicidad, sino también prestigio a medio y largo plazo. En esto tendrá mucho que ver la futura Ley de Mecenazgo. En otros países se mueven cifras muy superiores a las de España destinadas al arte, porque tienen una serie de exenciones fiscales que aquí son menores. El capital privado se acaba involucrando más en estas labores no porque le interese la cultura, sino porque prefiere conseguir otro tipo de rendimientos directos en cuanto a imagen, prestigio o publicidad, que darle el dinero al Estado.

No tiene que ver con lo público o lo privado. Si se crean dinámicas a través de legislación, probablemente más instituciones privadas activen proyectos culturales.

¿Cuáles crees que son las dificultades a las que se enfrenta un creador hoy en día a la hora de desarrollar su carrera en Madrid?

Depende de la edad. Cuando eres joven, el mayor problema está en la producción, también está en la formación, pero el tema crucial es la producción. Sin ella, lo que tienes son únicamente buenas ideas.

Hay una pieza maravillosa de Javier Núñez Gasco, que son lápidas para ideas muertas, y cuando compras la pieza, le estás comprando la lápida, pero también los derechos a producir la idea muerta. Es bonito, tienes la posibilidad de resucitarla. Esto nace de la frustración de no poder producir muchas cosas.

Cuando un artista cumple cierta edad, el problema es que se acaban todas la becas, y como no estés en el mercado, no puedes vivir de esto. También puede haberse agotado tu discurso. Hay galeristas que guían mucho la evolución de un artista para que no se queme, y hay otros que directamente explotan únicamente una vía que saben que vende.

Por otro lado, hay regiones que tradicionalmente han mimado mucho a sus artistas, por ejemplo, Andalucía, Cataluña o País Vasco, entre otras.

Además, como Arco es el punto de encuentro principal y está aquí, no hay ayudas para las galerías madrileñas específicas como ocurre en estas otras regiones, pero aquí tienes la ventaja de tener un contacto mayor con todo el mundo: instituciones, críticos, etc., ya que gran parte de lo que se mueve tiene lugar en Madrid.

A veces lo más difícil es poder resistir. Si hablásemos también de comisarios, hay muy pocos premios o ayudas para comisarios jóvenes, cuando hay bastantes para artistas. Si los artistas lo tienen complicado, imagínate el comisario. Al final mucha gente acaba viviendo de la docencia. De nuevo, el gran contraejemplo, Isidoro Valcárcel Medina, quien siempre ha vivido de una forma muy humilde y se ha mantenido fiel a lo que cree y a su rechazo del mercado. Esto no quiere decir que todos tengan que ser así. Al final todo tiene que ver con la actitud y el discurso que se esté creando.

Madrid, enero de 2012.

Ver primera parte de la entrevista a Pedro Medina>>

3 Comments

  • Que sabias palabras………y que clarito lo cuenta todo!!muy,muy interesante!

  • Muy buena entrevista. Creo que la apertura de espacios nuevos es muy importante para la recuperacion de nuevas areas en la ciudad. Madrid tiene un gran potencial y tiene nuevas zonas que pueden abrir oportunidades increibles.
    En ciudades como Londres o Nueva York hay ya muchas iniciativas culturales que tienen por objeto la creacion de espacios de este tipo y creo que solo puede decirse que le hacen bien a una ciudad.

  • […] Ver segunda parte de la entrevista a Pedro Medina>> […]

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