“Tanto en tiempos de esplendor como de decadencia, los poderes públicos intervienen de forma inadecuada y casi siempre en perjuicio de la cultura”

Entrevista Exprés a Roberto Velázquez

Roberto Velázquez

Roberto Velázquez caracterizado como un monje ortodoxo en un retrato para la exposición Karelia Milagros & Co de Joan Fontcuberta

Roberto Velázquez, colaborador habitual de Arte Oculto Madrid, es abogado y periodista, profesor de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III, y tiene una larga experiencia como gestor cultural. Ha sido Director General de la Fundación Telefónica y Director Gerente de la Fundación Arte y Tecnología, de Telefónica. Ha dirigido, coordinado y comisariado más de un centenar de exposiciones, es autor de cientos de artículos y de numerosas contribuciones a obras colectivas y ha pronunciado numerosas conferencias.


¿Cuáles son los retos a los que te enfrentas en el día a día en tu trabajo?

Aunque pueda resultar muy pedestre, el principal reto de cada día de trabajo es algo tan sencillo y simple como poder trabajar. Los gestores culturales somos una gente muy rara y, a este paso, dentro de poco seremos una especie en vías de extinción.

Quienes nos dedicamos a esto somos personas interesadas en el arte y la cultura, que creamos ideas y proyectos en los que creemos, pero tenemos que ser capaces de convencer y persuadir a otros de su interés y bondad para que puedan materializarse. Lamentablemente esto no siempre depende de la calidad de las propuestas, sino de otras muchas circunstancias. Este es mundo muy opaco y las claves no siempre son claras ni comprensibles y, a veces, son incluso inconfesables.

El gestor cultural crea un proyecto cultural, organiza y planifica aspectos económicos, técnicos, logísticos…, trabaja un montón, pero siempre en un marco de incertidumbre e incluso, porque no decirlo, de arbitrariedad.

¿Cómo crees que influye el arte al desarrollo de la sociedad?

En los tiempos que corren, parece que la cultura es un lujo superfluo, la guinda del pastel, a la que se puede prestar atención en las épocas de bonanza y esplendor y de la que se puede prescindir fácilmente en los momentos de vacas flacas y de dificultad. El arte y la cultura son en realidad una necesidad del ser humano y marcan el desarrollo y el nivel de progreso de una sociedad. El viaje que la cultura y el arte realizan de lo social a lo individual – acto de creación y nuevamente a lo social a través de las obras no puede pararse y siempre se mantendrá vivo. Pero para que pueda comunicarse eficazmente, llegue al conjunto de los ciudadanos, se requiere un marco, un entorno favorable.

Al margen de esto, el sector cultural por su aportación al PIB, por el empleo que genera, por su número de empresas es más importante que otros muchos sectores que en tiempo difíciles están recibiendo ayudas públicas. Todo esto sin contar los valores éticos y simbólicos del arte y la cultura.

IVAM Valencia

¿Cómo repercute la situación económica en el mundo de la cultura?

De una forma muy notable. Pero, tanto en tiempos de esplendor como de decadencia, los poderes públicos intervienen de forma inadecuada y casi siempre en perjuicio de la cultura. No hace mucho hemos vivido en una especie de burbuja cultural. En todos los sitios se realizaban grandes inversiones, se creaban importantes y bellas infraestructuras culturales. Aparentemente las inversiones en cultura eran extraordinarias. Pero todo era mentira. Los beneficiarios no eran los artistas, ni el arte, ni la cultura. Eran las grandes empresas constructoras que absorbían ingentes cantidades de dinero en obras espectaculares, tanto que luego para el arte y la cultura no quedaba un euro y nos encontrábamos con grandes infraestructuras sin contenidos y sin un céntimo para programación. Ahora eso se ha acabado y no queda nada, tan solo una cultura encerrada y protegida en una pequeña burbuja para tratar de superar la enfermedad y salvar lo que se pueda.

¿Qué futuro le espera al mundo del arte en los próximos años?

Seguramente muy brillante. En los momentos de dificultad se agudiza el ingenio y han surgido multitud de iniciativas autogestionadas, espacios alternativos, redes cooperativas, etc., que están llenado vacíos y haciéndolo además de una forma muy creativa. Por otro lado, siempre hemos tenido brillantes artistas y creadores y ahora está surgiendo una hornada de jóvenes artistas con un ímpetu y una potencia extraordinaria. Hay un arte oculto, unos creadores emergentes que pueden dar muchas sorpresas y muy probablemente esas nuevas estructuras informales de las que antes hablaba puede ser los socios imprescindible en ese trayecto.

¿Qué relación consideras que existe entre la cultura y el espectáculo?

El término cultura es muy amplio y alberga realidades muy distintas. En términos generales, podríamos decir que, superado el momento de la creación, la comunicación pública requiere la puesta en acción de una multitud de disciplinas y de actividades que le dotan de ese carácter de espectáculo y que permiten establecer una conexión sentimental, emocional e intelectual con el público. En muchas ocasiones el espectáculo no se puede disociar de la cultura, pero, realmente, no creo que eso sea algo negativo.

¿Cuáles crees que son las dificultades a las que se enfrenta un creador hoy en día a la hora de desarrollar su carrera?

Ahora y siempre el gran problema de los creadores, cualquiera que sea el ámbito en el que actúan, es darse a conocer y llegar al público. Previamente hay que tener las capacidades y la resistencia necesaria pare embarcarse en el acto creativo, pero, el resultado de su obra no será completo hasta que no se someta al juicio de otros. Conseguir que la crítica te atienda, que el público acceda a la obra y, a ser posible, pague por ella, requiere esfuerzos, paciencia, perseverancia, suerte y también otras muchas habilidades que no son necesariamente artísticas.

¿Cuál es tu opinión acerca del apoyo a la creación joven por parte de instituciones estatales, Ayuntamientos, etc.?¿Y desde el sector privado?

No me gusta la referencia al arte joven, porque nunca sé muy bien a qué responden las barreras etarias, especialmente en unos momentos en que el concepto de juventud es forzadamente expansivo. Desde las distintas Administraciones y desde el mundo corporativo se han puesto en marcha diversas iniciativas y sobre todo se lanzan multitud de proclamas dirigidas a la promoción del arte joven, que muchas veces se quedan en pura retórica. Cierto que hay concursos, exposiciones e incluso salas dedicadas a eso, convocatorias de premios, pero, si soy sincero, no sé si todas ellas son realmente útiles y si ese es el tipo de apoyo que esperan y necesitan los jóvenes artistas.

¿Qué es lo que diferencia Madrid de otras ciudades?

Madrid tiene magníficos Museos, con programaciones muy meritorias; tiene una amplia red de Galerías de Arte, algunas francamente buenas; y, con la crisis, la cultura está recuperando locales de los que antes había salido y se están generando espacios alternativos. En fin, un panorama interesante, pero no muy distinto del que existe en otras ciudades.

¿Qué necesita Madrid para consolidarse como un referente cultural internacional?

Es una pregunta muy complicada y que tiene una respuesta que no puede circunscribirse al ámbito artístico. La primera condición inexcusable es calidad, pero de esa creo que estamos sobrados. La segunda ya es más complicada y tiene que ver con el comercio: se requiere un mercado nacional y local activo, que movilice a compradores y coleccionistas propios y ajenos.

Además, para tener proyección internacional, hay que invertir en comunicación, imagen y en la creación de una reputación y prestigio adecuado. Algunas galerías acuden regularmente a las principales Ferias y eventos mundiales, se programan multitud de exposiciones en el exterior, pero unas y otras hacen guerra de guerrillas por su cuenta, sin el adecuado apoyo y respaldo, sin el mínimo acompañamiento de comunicación y marketing global. Igualmente se precisarían redes colaborativas transnacionales que permitieran multiplicar el rendimiento de reputación y prestigio por asociación.

Ahora que tanto se habla de revitalizar, fortalecer y prestigiar la Marca España, conviene recordar que la cultura y el arte pueden ser uno de los principales vectores de diferenciación y de generación de valor. Claro, primero tenemos que creérnoslo los  propios españoles.

Si quieres saber más: www.alerto.es

Madrid, diciembre 2012

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